En el 2016, la Agencia Espacial Europea (ESA), alertó sobre la gigantesca grieta que había aparecido en la barrera de hielo Larsen C de la península Antártica.

Las imágenes aéreas confirmaron que la grieta estaba creciendo más rápido que nunca.

Los científicos temían que este bloque de hielo se separe del continente.

De acuerdo con un trabajo científico de 2005,  la barrera duraría cien años.

Sin embargo, el impacto fue mucho más veloz que el previsto.

Tanto es así que en septiembre de 2017, la NASA informó que el satélite Landsat 8 tomó una imagen del iceberg, justo antes de que se desprendiera.

El iceberg posee alrededor de 266 kilómetros cuadrados y pesa un billón de toneladas.

En la fotografía, dice la agencia, “es claramente visible la grieta en todo el centro de la plataforma de hielo del glaciar”.

Asimismo, advirtió que el desplazamiento se está realizando a una velocidad acelerada.

Ahora que el iceberg,  denominado A68, flota independientemente, el área de Larsen C se ha reducido en más de un 12%, cambiando para siempre el paisaje de la península.

Mientras tanto, los expertos siguen debatiendo:

¿Hacia dónde se dirige el gigantesco iceberg?

¿Se fragmentará?

¿Se derretirá? ¿A qué velocidad?

¿Subirá el nivel de las aguas en las zonas costeras, principalmente  de Argentina y de Chile?

Preguntas que solo el tiempo podrá responder.

Te mantendremos al tanto.

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Categorías: Mundo

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