A mi abuela se le ocurrió una brillante idea, antes de que se desvaneciera su mente. Desde hace algunos años, ella padecía Alzheimer y mi madre realmente se preocupaba por ella. Vivía con mi abuelo y, llegó un momento en que todos nos preocupábamos de su seguridad.

Por un largo tiempo, el deterioro cada vez, fue mayor. Pero antes de que empeorara, tuvo una brillante idea.

¡Le escribió una carta-poema a mi madre!

Fue muy sorprendente para todos. Pues, para cuando ella ya no tenía control sobre sí misma, había pedido con anterioridad a sus cuidadores de la casa de retiro que en ese momento nos entregaran esta hermosa carta. Ella así lo había dispuesto todo.

Y, ahora que mi abuela, ya no está con nosotros, estas palabras son lo más reconfortantes para mi madre. Sé que si mi abuela estuviera aquí hoy, levantaría el ánimo de todos rápidamente.

Este poema original ¡es tan hermoso, conmovedor! Capta perfectamente el amor que una madre tiene por una hija, quien pensó oportunamente cómo dejar testimonio de ello y expresarlo.


Carta de una madre a su hija

“Mi querida niña, el día que veas que me estoy haciendo vieja,
te pido que tengan paciencia, pero sobre todo,
trata de entender por lo que estoy pasando.

Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces,
no me digas: “Dijiste lo mismo hace un minuto”…

Sólo escucha, por favor.
Trata de recordar los tiempos en que eras pequeña
y leía la misma historia noche tras noche hasta que te dormías.

Cuando no quiera bañarme, no te enfades y no me avergüences.
¿Recuerdas cuando tuve que correr tras de ti, dando excusas,
cuando eras solo una niña?

Cuando veas lo ignorante que soy cuando se trata de nuevas tecnologías,
dame tiempo para aprender y no me mires así.
Recuerda, cariño, te enseñé pacientemente a hacer muchas cosas
como comer apropiadamente, vestirte, peinarte,
y lidiar con los problemas de la vida todos los días.

El día que me veas envejecer, te pido que me tengas paciencia,
pero sobre todo, trata de entender por lo que estoy pasando.

Si de vez en cuando pierdo la noción de lo que estamos hablando,
dame tiempo para recordar, y si no puedo, no estés nerviosa, impaciente o arrogante.
Solo debes saber en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo.

Y cuando mis piernas viejas y cansadas no me dejen moverme tan rápido como antes,
dame tu mano de la misma manera que yo te la ofrecí cuando caminaste por primera vez.

Cuando lleguen esos días, no te sientas triste, solo quédate conmigo,
y entiéndeme, mientras llego al final de mi vida, con amor.

Apreciaré y agradeceré el regalo de tiempo y alegría que compartimos.

Con una gran sonrisa y el gran amor que siempre he tenido por ti,
Solo quiero decirte que te amo, mi querida hija.”

Este es el testimonio de amor de esta madre, esposa y abuela.
Es realmente una Belleza de la Vida.

Si te gustó esta historia, recuerda compartirla con tus seres queridos. Tú bien sabes, quién la necesita.

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Categorías: Historias Vida

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