La casa de la pequeña Laura está llena de amor. Su mamá, su papá, y sí, el sabueso de la familia. Charlie no solo es la mascota, sino que también es la niñera de Laura. Los perros pueden ser entrenados y enseñados para realizar muchos trucos del oficio, pero una cosa es segura, nunca tienes que enseñarles cómo amar. Charlie es la prueba viviente que el amor no conoce fronteras y no es un rasgo humano específico.

Los padres de la pequeña explican con sus propias palabras: “Le enseñamos a nuestro perro a tocar el teclado, a cuando cambian los semáforos y a balancear una cuna, pero nunca tuvimos que enseñarle a amar a nuestra hija”. El vídeo dice todas las palabras que Charlie no puede.

¡Parece que el trabajo de una niñera, se ha ido a los perros! Bienvenido al club Charlie, ¿estás aceptando nuevos clientes?

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Categorías: Animales Entretenimiento

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