Esta creación de la naturaleza es conocida, por su forma, bajo el nombre de “perla del león durmiente”. Mide unos siete centímetros de largo y pesa unos 120 gramos.

Se trata de una de las tres perlas naturales más grandes que se conocen hasta el momento.

En 1765 la perla fue llevada a Batavia, capital indonesia, por un comerciante holandés, quien 13 años más tarde la vendería en un remate de Ámsterdam. La compradora fue la “Gran Catalina” de Rusia, una emperatriz que guardó esta perla en el palacio del Hermitage en San Petersburgo.

Tras la muerte de Catalina II en 1796, la perla desapareció pero tiempo después fue encontrada en Polonia.

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Categorías: Asombroso

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