“No quiero volver a hacerme una endoscopia, aunque me enfrente a la muerte”, le dije con amargura a mi hijo.

Eso fue en 2013, en la cúspide de mi tristeza y de mi resentimiento por la vida injusta que tuve.

Tenía 53 años, y me sometí a más exámenes después de buscar por 10 años tratamientos para el dolor de estómago sin ningún éxito. Estaba agotada de tanto esfuerzo por encontrar una solución, tanto en la medicina occidental como en la medicina tradicional, incluyendo la medicina tradicional china, otras terapias orientales y los remedios populares utilizados por las minorías étnicas en la parte sur de mi país, Vietnam.

Pero no tenía cura ni alivio, incluso después de someterme a la endoscopia para examinar mi sistema digestivo, que me resultó extremadamente doloroso. No solo seguía sufriendo de dolor de estómago, sino también de un dolor crónico en la pierna derecha, que persistió durante décadas debido a una mala caída que tuve cuando tenía 18 años.

Me sometí a una cirugía de reemplazo de rodilla tres años antes, en 2010, pero mi recuperación duró meses y el dolor en mi rodilla derecha siguió acosándome. Para agravar mi angustia, sabía que tenía que volver a operarme cada 15 años para que me implantaran una nueva rodilla artificial.

No puedo describir adecuadamente lo miserable que fui durante ese período de mi vida, pero afortunadamente las cosas son muy diferentes ahora.

Al compartir su camino de sanación y transformación, la autora espera que otros puedan beneficiarse de lo que ella aprendió y tengan la oportunidad de hacer su propio camino hacia un futuro mejor, libre de dolor y tristeza.

Me complace decir que hoy, como abuela de 58 años y profesora que necesita permanecer de pie durante largos períodos de tiempo en el aula, puedo caminar rápida y fácilmente, y puedo estar parada con firmeza, libre de dolor y mis dolores de estómago también se calmaron.

Me gusta pensar que la fría pieza de metal en mi rodilla finalmente se “rindió” a trabajar conmigo, no contra mí, y todo gracias al cambio fundamental que hice en mi actitud hacia la vida y al convertirme en una mejor persona.

Deseo compartir mi viaje de sanación y de transformación con la esperanza que la gente pueda beneficiarse de lo que aprendí y tener la oportunidad de hacer su propio camino hacia un futuro brillante, sin dolor ni tristeza.

Una caída catastrófica

Nací en 1960 en una familia pobre de una zona rural de Vietnam, devastada por la guerra. Mis años de infancia estuvieron llenos de sudor, lágrimas y penurias, pero también tengo buenos recuerdos de algunos momentos felices debido al amor que recibí de niña.

Lamentablemente, una caída severa, cuando tenía 18 años, me causó mucho sufrimiento en las siguientes décadas. Me caí desde una altura de 8 metros y mi pierna derecha se quebró.

En una caída, la autora se quebró la pierna derecha cuando tenía 18 años. En el hospital, su hueso fracturado no fue bien colocado, a partir de entonces tuvo problemas para caminar y tenía mucho dolor cada vez que movía la pierna.

Al hueso fracturado de mi pierna no lo acomodaron antes de colocarle yeso y a partir de entonces tuve problemas para caminar, tenía mucho dolor, incluso, cuando movía la pierna. Esto me obligó a caminar cojeando, con dolor, durante muchos años.

Luego terminé la capacitación para ser profesora. Mientras daba clases debía estar de pie, pero mi condición me obligó a tener que sentarme cada 15 minutos a descansar.  Mi mayor deseo era poder estar de pie y caminar normalmente como las demás personas.

Dolor crónico

No fue hasta que tuve 50 años, en 2010, que la opción de tener una cirugía de reemplazo de rodilla vino a mi mente. Tuve que pasar por dos meses de tratamiento hospitalario antes de la operación y el costo total fue de 2600 dólares, muchos meses de salario.

Desafortunadamente, la cirugía no solo afectó gravemente mi cuerpo, sino que continué experimentando dolor e incomodidad en mi rodilla. La sola idea de tener que volver a pasar por la operación dentro de 15 años y los difíciles meses de aprender a caminar después, me llevaron a una profunda depresión.

La autora continuó experimentando dolor e incomodidad en la rodilla, después de la cirugía de reemplazo a la que fue sometida a los 50 años.

A mi sufrimiento se sumó el dolor de estómago siempre presente. Como consecuencia, no pude comer ni dormir bien durante muchos años y estaba de mal humor todo el tiempo.

Invadida por el dolor constante, ni siquiera podía imaginar que la vida fuera de otra manera, hasta que un día el Cielo me sonrió y me mostró una manera de escapar de mi miserable condición.

Empezando mi camino de recuperación

Recuerdo vívidamente el momento en el que me embarqué en mi camino de sanación. Fue una tarde a finales de 2013, cuando uno de mis colegas me presentó una práctica china tradicional para la mente y el cuerpo llamada Falun Dafa, o Falun Gong.

Mi compañera me dijo que mucha gente encontró mejoría en su salud y bienestar, después de practicar Falun Dafa. La práctica consiste de 4 ejercicios y una meditación, acompañados de las enseñanzas morales y espirituales de la Escuela de Buda, que se centran en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Me recomendó hacer los ejercicios, la meditación y que leyera Zhuan Falun, el libro principal de la disciplina.

Inmediatamente me atrajo. Como profesora de budismo, de lengua y literatura vietnamita en una escuela para estudiantes avanzados, leí muchos libros a lo largo de los años, incluyendo aquellos sobre temas espirituales y principios budistas.

Las enseñanzas tocaron el corazón de la autora. Falun Dafa se centra en la mejorar del carácter moral de cada uno en la vida diaria. Mantener la rectitud y alta la moral, en un mundo complicado puede compararse a una bella flor de loto que emerge del fango.

Después de llegar a casa, fui a la página web falundafa.org para buscar los videos de los ejercicios. Fueron fáciles de aprender y después de hacerlos por primera vez ese día, milagrosamente esa noche disfruté de un sueño reparador sin dolor en la rodilla. De hecho, fue mi primera buena noche de sueño en décadas.

Al leer Zhuan Falun, cuanto más lo leo, más interesante me parece. Las palabras son simples, pero el contenido es muy profundo.

El libro se centra en la revelación de la sabiduría interior y de la calidad moral, respondió a muchas de las preguntas que tenía sobre la vida, me ayudó a comprender y apreciar el propósito y el significado la vida. A pesar del tormento que soporté durante tantos años debido a mis problemas de salud, empecé a sentirme más tranquila y optimista sobre el futuro, algo que nunca sentí en años.

La clave para un cuerpo sano

Apenas empecé a hacer los ejercicios y a leer a Zhuan Falun, experimenté otra serie de milagros: dejé de tener dolores de estómago y mi pierna derecha ya no era tan pesada como antes. Pude subir y bajar las escaleras fácilmente, sin tener que arrastrar mi pierna en cada paso que daba. También pude comenzar a pararme en el podio para enseñar, durante todo el período de la clase, sin tener que descansar.

La autora (de frente) realiza uno de los ejercicios, la meditación de pie de Falun Dafa.

Mi salud continuó mejorando, junto con mis sinceros esfuerzos por mejorar mi carácter moral. Me di cuenta que los largos años de dolor y miseria me convirtieron en una persona egocéntrica y de mentalidad estrecha, llena de resentimiento por mis circunstancias en la vida.

Con ese estímulo, hice todo lo posible para afrontar los problemas de la vida diaria con una actitud positiva de amabilidad y consideración hacia los demás. Como enseña Falun Dafa, me esforcé por examinarme a mí misma, en busca de respuestas a los problemas y no en hallar soluciones o culparme.

Cambiar viejos hábitos no es fácil, pero lo que me ayudó fue recordar estas palabras de Zhuan Falun: “Decimos que, si frente a un conflicto uno puede dar un paso atrás, se encontrará con un vasto mar y un cielo sin límites; está garantizado que habrá un escenario diferente”.

“Decimos que si frente a un conflicto uno puede dar un paso atrás, se encontrará con un vasto mar y un cielo sin límites; está garantizado que habrá un escenario diferente”, Lección Novena, Zhuan Falun.

Estas palabras me recuerdan que debo mantener una mente tranquila y un corazón compasivo en la vida diaria, lo que me da espacio para amortiguar las situaciones difíciles y me anima a mirar hacia adentro, cuando surgen problemas y a tomarme las cosas con ligereza. De hecho, descubrí que estos son algunos de los elementos fundamentales para tener paz mental y un cuerpo sano.

Doble loto

Otro milagro que me ocurrió fue el poder cruzar mis piernas en la posición de doble loto, cuando hacía la meditación sentada de Falun Dafa. Al principio, aunque ya no sentía dolor en la rodilla, el loto doble era imposible de hacer. Sin embargo, me animé cuando un practicante me dijo: “Con Falun Dafa, nada es imposible”.

Al principio la autora no podía sentarse en la posición de doble loto, para la meditación sentada de Falun Dafa, pero después de unos cinco meses fue capaz de hacerlo y después de tres años fue capaz de meditar en esa posición durante una hora.

Practiqué los ejercicios en el parque con otros practicantes y gradualmente mi fe se fortaleció. Al mismo tiempo, mi pierna se relajó de alguna manera y después de cinco meses, pude sentarme en la posición de doble loto. Poco a poco fui aumentando mi resistencia y tres años después pude hacer la meditación sentada en esa posición durante una hora entera.

Un regalo precioso

Estoy agradecida de poder decir que ahora estoy perfectamente sana. Con mi rutina diaria de hacer los ejercicios y estudiar las enseñanzas de Falun Dafa, puedo cuidar de mi familia y cumplir con mi vocación de profesora.

También estoy agradecida por los beneficios para la salud que esta antigua práctica le trajo a mi tío, cuya condición de picazón crónica desapareció luego que hiciera un esfuerzo constante por practicar Falun Dafa.

La autora sostiene en brazos a uno de sus tres nietos.

No solo quedaron atrás mis problemas de salud, sino también mis viejos hábitos de culpar a la vida de ser injusta, aferrarme a los rencores y a las amarguras. Falun Dafa y sus principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia transformaron verdaderamente mi cuerpo y mi alma. Si no fuera una “privilegiada”, lo consideraría un milagro difícil de creer.

Para mí no hay regalo más precioso y sagrado que Falun Dafa, un verdadero camino de bondad que me benefició tanto, así que es algo que me entusiasma compartir con los demás.

Tengo la oportunidad de contarle a mucha gente de mi comunidad acerca de Falun Dafa. Muchos de los que me llamaron para preguntarme sobre la práctica experimentaron los beneficios que yo experimenté. Estoy feliz por ellos y espero que mi historia pueda ser leída por muchas más personas, para que todos también tengan la oportunidad de aprender sobre Falun Dafa y asimilar la benevolencia en sus vidas.

La autora (La 4ta a la derecha) y otros practicantes de Falun Dafa son parte de un grupo tradicional chino de tambores de cintura.

Nota del editor:

Nguyen Thi Nhung vive en Vietnam.

Falun Dafa es una práctica de cultivación de mente y cuerpo que enseña los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia para mejorar la salud, el carácter moral y alcanzar la sabiduría espiritual.

Para más información sobre la práctica, visite www.falundafa.org.  (Todos los libros, música de ejercicios, recursos e instrucciones están disponibles sin costo alguno).

Falun Dafa fue presentado al público por el Sr. Li Hongzhi en 1992 en China. Actualmente lo practican más de 100 millones de personas en más de 120 países. Sin embargo, este sistema de meditación pacífica está siendo brutalmente perseguido en China desde 1999. Para más información, por favor visite: falundafa.org  y faluninfo.net

A través de La Gran Época.

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Categorías: Historias Reales

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