No es la primera vez que hablamos aquí de gente que realiza gestas asombrosas, personas cuya bondad rebasa los límites de nuestra imaginación. 

Pero quizás, el relato de hoy supere con creces todas aquellas hazañas, sin ánimo de desmerecerlas, porque la historia de Dashrath Manjhi es absolutamente increíble, y digna de todos los honores. 

Para compartir este extraordinario y maravilloso suceso contigo debemos retroceder hasta 1960, y viajar a un diminuto y humilde poblado llamado Gehlaur, próximo a la ciudad de Gaya, en el norte de India. 

Los habitantes de Gehlaur vivían completamente aislados: una montaña rocosa se alzaba entre ellos y Wazirganj, la ciudad donde se encontraban las escuelas, los hospitales y los empleos de la inmensa mayoría de los habitantes de esta comunidad.

Un día de 1960, Phaguni, la esposa de Dashtrat, se presentó ante su marido con las manos vacías y los ojos bañados en lágrimas. Recorriendo el escarpado camino había sufrido una caída, perdiendo los víveres e hiriéndose levemente. 

No era la primera vez que alguien tenía un accidente, incluso mortal, recorriendo aquella peligrosa y larga senda que rodeaba la montaña. Observando a su desconsolada esposa, el Sr. Manjhi dijo basta.

En este vídeo te presentamos la historia de un hombre cuya fe movió una montaña… literalmente.

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Categorías: Historias

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