Las buenas intenciones de un solo individuo pueden desencadenar un gran beneficio sobre la vida de una o muchas personas. Como un efecto dominó, una acción positiva puede generar una cadena de buenas acciones y así sucesivamente.

Ese es el caso de Glenn Oliver, quien vivió una experiencia conmovedora que marcó su vida para siempre:

Con un simple gesto, Glenn le alegraba la mañana a sus prójimos, él tenía la costumbre de pasar todas las mañanas por el autoservicio de un restaurante, pedía un café y dejaba uno pago para el próximo que viniera en la cola.

La petición de Glenn era que le entregaran un café a la persona que viniera detrás de él en la cola y le desearan un “buen día”.

Con esa actitud, Oliver quería hacer de este mundo un lugar mejor, pero lo que nunca se imaginó es que en un determinado día en el que el hiciera ese acto de bondad, había una persona que se quería quitar la vida.

Cuando esa persona recibió el café y el buen día del empleado de servicio, recobró el sentido de vivir luego de haber pasado por una etapa en la que se sentía deprimido y sin esperanzas. Al recibir ese acto de bondad de Oliver, decidió también poner su granito de arena para cambiar el mundo.

En ese día, el ayudó a su vecina a descargar las compras del carro y a llevárselas dentro de su casa. Ese hombre señaló que fue uno de los mejores días de su vida.

El hombre que estuvo a punto de quitarse la vida se sintió tan agradecido que decidió escribir una carta para el periódico de su localidad para relatar su historia. Sin planificarlo, Oliver leyó la historia de este hombre y se sintió feliz de saber que un gesto tan simple como pagar un café, le cambió la vida a alguien.

Fuente: Razões para Acreditar.

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Categorías: Vida

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