Como enseña este vídeo, a menudo el problema radica en que no sabemos identificar el obstáculo… Por supuesto, no es aquello que se nos aparece en el camino y que no nos permite avanzar.

El obstáculo es nuestra actitud ante el problema, demasiado a menudo equivocamos la solución porque no identificamos el verdadero problema:

En una concurrida calle de cierta ciudad de la India, el tráfico se encuentra detenido.

Un gran árbol ha caído en mitad de la carretera, e impide el paso. Todos se preguntan qué hacer, y reclaman a las autoridades que resuelvan el problema lo antes posible.

La frustración general va en aumento a medida que el tiempo pasa y no se adopta ninguna medida.

Entonces, la situación empeora aún más: Empieza a llover a cántaros.

Un muchacho, de siete u ocho años, que se dirige a clase, asoma su cabeza por la ventana del autobús.

Baja del vehículo y camina hacia el gran árbol abatido, con gesto serio. Se deshace de su mochila, y comienza a empujar aquel árbol que debe pesar miles de kilogramos. Empuja con todas sus fuerzas, mientras el agua resbala por su rostro.

Al verlo, otros chicos se suman al juego de intentar mover en vano, aquel gigantesco obstáculo. Los adultos contemplan la escena, y empiezan a sentir admiración por los esfuerzos y la audacia de los pequeños.

Uno tras otro comienzan a acercarse. De repente, se han convertido en un ejército de ciudadanos, empapados bajo el monzón, con una misión que cumplir.

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Categorías: Historias

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