La mayoría de las personas usan el sonido de los cuencos tibetanos para la concentración, la relajación y la eliminación de tensiones.

Se supone que el hecho de escuchar cómo suenan produce muchos beneficios prometiendo, incluso, la sanación espiritual al alcanzar un estado equilibrado de las energías del cuerpo.

Basta con concentrarse en un ambiente apacible, oír su sonido y sentir su vibración durante unos minutos para que su efecto sea inmediato.

Incluso las personas que no prestan atención a los sonidos sutiles quedan perplejas al oír la melodía del cuenco. Esto ocurre tanto por la peculiaridad y larga duración del sonido como por la vibración que genera se siente con el cuerpo entero, aunque no seamos conscientes de ello.

Todo esto se puede verificar fácilmente vertiendo agua dentro del cuenco haciéndolo sonar acariciando suavemente sus bordes, mientras observas la gran cantidad de vibraciones que emana en su sonido, y seguramente en tu cuerpo.

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Categorías: Asombroso

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