El embarazo es una de las noticias más felices que las parejas pueden recibir después de haber estado buscando de tener su propio hijo por diferentes medios.

Sin embargo, ninguna mujer está exenta de los riesgos que existen a la hora de embarazarse, como es el caso de esta mujer en Virginia, Estados Unidos.

En 2015, cuando Dana Griffin-Graves de Dinwiddie se enteró de que estaba embarazada de 5 meses, y sorprendió a su marido, Arkell, colocando panecillos en el horno con la imagen del ultrasonido del su bebé al lado.

Le dijo a su marido: “También hay algunas cosas en el horno”.

Arkell preguntó, “¿Qué hay en el horno?”.

Cuando abrió el horno y vio lo que había dentro, se levantó, se dio la vuelta y exclamó: “¡Estás embarazada!”.

Esta pareja había estado intentando tener un bebé durante 17 años.

Arkell se llenó de alegría. Desde el asombro, la falta de habla, la alegría y las lágrimas, su euforia quedó grabada en la cámara, y que más tarde, Dana publicó en Internet el vídeo titulado “Buns in the oven” (Panecillos en el horno), donde pronto se hizo viral.

Sin embargo, los médicos dijeron más tarde que el bebé en gestación podría costarle la vida a Dana, y la señora de 41 años tuvo que ser ingresada en la unidad de cuidados intensivos debido a una hipertensión que casi resultó fatal.

“El médico me dijo: ‘Si sigues llevando a este bebé, vas a morir'”, dijo Dana a People. Pero ella insistió en llevarlo hasta que tuviera la mejor oportunidad de sobrevivir.

 

Milagrosamente dio a luz a un niño llamado Kaleb, por cesárea, a las 24 semanas de gestación.

“Ella se negó a continuar con el parto hasta que llegara el momento en que pudieran atenderlo en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Fue la cosa más desinteresada que jamás he visto a alguien hacer”, dijo Arkell.

 

Pesando solo 13 onzas (aproximadamente 369 gr), los médicos le dijeron a Dana al día siguiente que Kaleb no lo lograría, pero sorprendentemente lo hizo.

Desde entonces, la gente en el hospital ha estado llamando a Kaleb un bebé milagroso.

 

En sus 143 días en el hospital, se sometió a una cirugía cardíaca, se le drenó líquido del cerebro y fue intubado debido a una enfermedad pulmonar crónica.

 

“La primera vez que lo oí llorar, fue como música. Todo el mundo ve que es un milagro, todo el mundo lo reconoce”, dijo Dana.

 

“Dios es bueno. Es un milagro. Kaleb es un milagro”, dijo Arkell a WRIC.

 

Adelantándose al 2017, la pareja escribió en su página de Facebook, Arkell & Dana’s Baby Bun, que estaban “divididos” sobre cómo celebrar el segundo cumpleaños de Kaleb mientras pensaban en los retos a los que se enfrentaría.

 

Se decidió, sin embargo, celebrar su cumpleaños al máximo por la alegría que traía a la familia.

Dana escribió: estaba pensando en algunos de los desafíos que tiene. “(No quería tener una fiesta ya que él no está caminando o comiendo)”.

“Pero luego me centré en los obstáculos que ha superado, las numerosas cirugías, los medicamentos eliminados, cómo sigue sorprendiéndonos todos los días. ¡Decidimos que cada año su cumpleaños será celebrado al máximo porque nos ha dado a todos mucha alegría!”.

El cumpleaños de Kaleb lo tuvimos en el huerto de calabazas. Recibirá un cuatrimoto Power Wheel para mejorar su movilidad, la interacción entre los compañeros y el desarrollo cognitivo. El coche le será entregado a tiempo para Navidad.

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Categorías: Historias

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