– ¡Buenos días Martin! ¿Cómo estás?

– Igual, supongo: muerto.

– ¿Qué te hace pensar que estás muerto?

– Y a usted, doctor Broks, ¿qué le hace pensar que está vivo?

De acuerdo con este interesante informe de la BBC, el doctor es Paul Broks, neuropsicólogo clínico, y Martin es el paciente.

– Pues yo estoy muy seguro de que estoy vivo porque estoy sentado aquí contigo, estamos conversando, estoy respirando, puedo ver cosas… y parece que tú estás haciendo lo mismo, así que también estoy seguro de que estás vivo.

– No estoy sintiendo nada. Nada de esto es real.

– ¿Quieres decir que no te sientes igual que antes o te sientes un poco deprimido quizás?

– Nada de eso. No siento nada en absoluto. Mi cerebro se pudrió, no queda nada de mí: es hora de que me entierren.

Después de consultar sus notas y estudiar el caso, el doctor llegó a la conclusión que Martin realmente creía estar muerto.

Esta dolencia se denomina síndrome de Cotard -también conocido como delirio de negación o delirio nihilista.

Esta terrible enfermedad mental  lleva a la persona a creer que está muerta, que no existe.

Lo curioso es que dicho trastorno desestima la más básica intuición que tenemos: aunque no estemos seguros de nada más, al menos sabemos que existimos.

Es la intuición más profunda de todas“, confirma el especialista.

Sin embargo, Martin tiene la intuición y también la certeza de que no existe. Más sorprendente aún es que Martin no es el único que sufre este extraño mal.

Existe otro caso, el de un hombre llamado  Graham, quien está convencido de que su cerebro no está vivo.

Según Graham, ya no necesita comer ni beber ni dormir.

Al estudiar su cerebro, los científicos se sorprendieron al detectar que su actividad cerebral era extremadamente baja en varias áreas que están asociadas con la experiencia del YO.

En este contexto, el experto le expuso a la BBC:

“He analizado escáneres durante 16 años y nunca había visto a alguien que estuviera de pie, relacionándose con otra gente, con un resultado tan anormal”. 

La función del cerebro de Graham se parece a la de alguien que está anestesiado o dormido.

“Ver este patrón en alguien que estaba despierto es, hasta donde sé, muy raro”, declaró el neurólogo.

Increíble, ¿verdad? ¿Es posible que nuestra mente sea tan poderosa y, al mismo tiempo,  tan destructiva?

Ya sabes que nos encantaría conocer tu opinión.

 

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