Kelly Dirkes ha oído la palabra “malcriar” muchas veces. Como madre, ha tenido muchos extraños y amigos que han comentado sobre sus métodos de crianza. Muchos afirman que ella “malcría a sus bebés”, y están convencidos de que nunca aprenderán a ser “independientes”.

En lugar de preocuparse por estos comentarios, Kelly a menudo los toma con una sonrisa en la cara y sigue adelante. No deja que las opiniones ajenas la molesten. No conocen toda la historia y no entienden por qué Kelly malcría a sus bebés. Hay una buena razón que explica por qué, un día, mientras estaba en Target, una mujer comentó por enésima vez que Kelly “malcría” a sus bebés. Finalmente, harta de oír la misma frase una y otra vez, Kelly acudió a Facebook para explicar sus acciones.

Si todos supieran por qué Kelly “malcría” a sus bebés…

Sigue leyendo para saber por qué.

 

“Querida señora en Target:

Lo he oído antes, sabes. Que “malcrío a ese bebé”. Estabas convencida de que nunca aprendería a ser “independiente”. Te sonreí, le besé la cabeza y seguí comprando.

Si supieras lo que yo sé”.

“Si solo supieras cómo pasó los primeros diez meses de su vida completamente sola en una cuna de metal estéril, sin nada que la consolara más que chuparse los dedos”.

“Si tan solo supieras cómo era su cara en el momento en que su cuidador del orfanato me la entregó a mí para que la acunara durante los primeros momentos de serenidad mezclados con el terror. Nunca nadie la había sostenido así antes, y ella no tenía ni idea de lo que se suponía que debía hacer”.

“Si supieras que ella se quedaba en su cuna después de despertarse y nunca lloraba, porque hasta ahora nadie respondía”.

“Si solo supieras que la ansiedad era una parte normal de su día, junto con golpear su cabeza en los rieles de su cuna y mecerse para obtener información sensorial y consuelo”.

“Si solo supieras que ese bebé en la mochila portabebé es demasiado independiente y que vamos a pasar minutos, horas, días, semanas, meses y años tratando de anular la parte de su cerebro que grita trauma e inseguridad”.

“Si supieras lo que yo sé”.

“Si supieras que ese bebé ahora gimotea cuando lo sueltan en vez de cuando lo recogen”.

“Si solo supieras que ese bebé canta por las mañanas y después de la siesta, porque sabe que sus balbuceos traerán a alguien que la levante de su cuna y le cambie el pañal”.

“Si supieras que ese bebé se mece para dormir en los brazos de su mamá o su papá en vez de mecerse solo”.

“Si supieras que ese bebé hizo llorar a todo el mundo el día en que ella quiso consolarse sin ninguna ayuda”.

“Si supieras lo que yo sé”.

“Malcriar a ese bebé es el trabajo más importante que jamás tendré, y es un privilegio. La llevaré un poco más tiempo (o mientras me lo permita) porque está aprendiendo que está a salvo. Que ella pertenece a una familia. Que es amada”.

“Si solo supieras…”.

¡Por favor COMPARTE el mensaje conmovedor de esta mamá con todos los que conoces!

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Categorías: Vida

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