Cuando eres madre eres capaz de hacer todo por tus hijos. Y cuando eres abuela, el cielo es el límite para lo que harías por un precioso nieto. Es por eso que cuando le pidieron a Kristine Casey, de 61 años, que fuera madre gestante para que su hija Sara pueda ser mamá, sin dudarlo dio un rotundo sí.

Sara tuvo muchas luchas con la infertilidad. Incluso después del tratamiento de fertilidad, dio a luz a gemelos que lamentablemente nacieron muertos, y posteriormente tuvo un aborto espontáneo. Pero Kristine tenía embarazos exitosos, incluso a su edad era la mejor candidata para ayudar a su hija.

Gracias al amor incondicional de su propia madre, Sara es ahora madre de un niño hermoso

Cuando se le informó a Kristine el riesgo de tener un bebé a su edad, Sara nos dijo que su mamá se rio.

“Mi madre se inclinó hacia atrás en su silla y comenzó a reír. ‘¡Cansada!’, dijo ella. ‘Yo estaba cansada cuando no tenía ayuda y dos niños menores de cinco años detrás de los que correr cada día. Ahora estoy jubilada, no tengo nada que hacer. Si la fatiga es el factor más importante, creo que puedo manejarlo’”.

Madre e hija se tomaron de las manos cuando el bebé Finnean llegó por cesárea.

“Cuando el bebé soltó un grito, me conmocioné”, dijo Sara. “Es un milagro”.

Créditos: Mary Rafferty / Bringing in Finn: An Extraordinary Surrogacy Story.

Debe haber sido un momento mágico para todos los que asistieron al nacimiento. Sabemos que esta abuela tendrá un vínculo especial con su nieto. Sabemos que el vínculo de esta familia será aún más fuerte de lo que era antes.

Gracias al amor incondicional de su propia madre, Sara es ahora madre de un niño hermoso. Esta historia es prueba de que el amor de una madre no conoce alturas ni profundidades.

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Categorías: Vida

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