El cáncer de mama es uno de los que más afecta la mortalidad de la población femenina en la actualidad. Ya sea por la severidad del padecimiento o por un diagnóstico tardío, muchas mujeres no logran sanar. Aunque aún no hay una cura o una vía 100% efectiva de prevenirlo, sí existen algunas medidas que podemos asumir, tomando en cuenta los principales factores de riesgo. Hoy queremos compartirte algunas de esas estrategias.

1. Evitar el sobrepeso.

En el caso del cáncer de mama el sobrepeso se considera un factor de riesgo cuando la mujer supera los 40 años de edad. El estrógeno es producido por los ovarios y el tejido adiposo, y su exceso en el organismo es una de las principales causas que influye en este tipo de cáncer. Luego de la menopausia, los niveles de esta hormona bajan, ya que los ovarios dejan de producirla. El exceso de peso, que implica una mayor cantidad de tejido adiposo, hará que los niveles de estrógeno se incrementen, y ocasionará un mayor riesgo de enfermar.

2. Evitar los métodos anticonceptivos con hormonas por largos períodos de tiempo.

Usar métodos anticonceptivos que incrementan las concentraciones hormonales en el organismo, incrementa el riesgo de las mujeres de padecer cáncer de seno. Sin embargo, una vez que se detiene el tratamiento y pasa un período de varios años, el riesgo vuelve a reducirse.

3. Dar de lactar a los bebés.

A pesar de que muchas mujeres en la actualidad se siguen negando a este proceso natural del organismo femenino —por las implicaciones estéticas que tiene sobre sus senos— la lactancia materna está considerada una de las vías de prevenir el cáncer de mama, sobre todo cuando se realiza durante un período mínimo de 1 año y medio. Esto se debe a que reduce la ocurrencia de ciclos menstruales a lo largo de la vida femenina, y con ello, los niveles de estrógeno y progesterona.

4. Evitar el tratamiento de los síntomas de la menopausia con hormonas.

Los conocidos métodos de terapia hormonal en mujeres que están experimentando la menopausia —y también para tratar la osteoporosis— incrementan las concentraciones de estrógeno y progesterona en el organismo femenino. Según algunas investigaciones, durante la aplicación se reduce la probabilidad de detectar la presencia del cáncer. Sin embargo, unos 5 años después de suspender el tratamiento, el riesgo desaparece.

5. Realizar actividad física.

Hacer ejercicio es importante de modo general para la salud. En el caso del cáncer de mama se le considera positivo, pues evita las inflamaciones y retenciones de líquidos, ayuda a equilibrar el metabolismo y los cambios hormonales. Esto debe ir acompañado de una dieta balanceada y sana y una correcta hidratación.

¿Qué factores de riesgo que no podemos modificar debemos atender?

Como podemos ver, las estrategias anteriores están relacionadas con factores de riesgo según nuestro propio estilo de vida. O sea, nosotros decidimos qué comer, si ejercitamos o si llevamos una vida sedentaria, o incluso, si lactamos.

Sin embargo, también existe otro tipo de factores, que no podemos modificar, pero que debemos conocer, para poder acudir tempranamente al médico y reducir los riesgos de mortalidad. A continuación, listaremos algunos de ellos:

-Herencia de genes mutados: entre ellos BRCA1, BRCA2, ATM, TP53, CHEK2, PTEN y PALB2;

-antecedentes de cáncer de seno en algún miembro de la familia;

-tener tejido mamario denso;

-menarquia temprana —antes de los 12 años—;

-menopausia tardía —después de los 55 años—;

-exposición a la radioterapia durante la adolescencia y juventud.

Factores de riesgo que han sido desmentidos.

Existen ciertos hábitos y comportamientos que han sido falsamente considerados factores de riesgo de cáncer de mama. Algunos de ellos han sido estudiados por los científicos y no se ha demostrado una verdadera influencia en este padecimiento. A continuación, te compartimos una lista de algunos de ellos:

-El uso de desodorantes;

-el uso de sostenedores;

-el aborto provocado;

-el uso de implantes mamarios.

Como ya te comentamos, el cáncer de mama es uno de los que más mortalidad provoca en mujeres. Una detección temprana puede salvar la vida. Acude a tu médico siempre que notes anormalidades, o si estás expuesta a factores de riesgo, ya sean de tu estilo de vida, o los que la propia naturaleza nos impone.

Importante: Este artículo fue redactado meramente a modo informativo y no pretende reemplazar en absoluto la visita a su médico o especialista. 

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Fuente: American Cancer SocietySalud 180.

 

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Categorías: Vida

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