En su intervención en el Foro por la libertad de Oslo, Anastasia Lin, Miss Mundo Canadá 2015 y actriz de origen chino, expresó cómo se sintió al descubrir que el régimen de su país la había estado engañando durante toda su vida.

Relata que en cuanto salió de China, tuvo acceso a información sin censura, que había sido casi completamente borrada de la memoria de los chinos, como por ejemplo, la masacre de Tiananmen.

Su vida dio un vuelco, cuando se vio obligada a elegir entre permanecer callada o trabajar por una China mejor.

“El silencio no ayuda a nadie, solo alimenta el terror”, afirma.

También investigó sobre la persecución que lanzó, en 1999, el régimen chino sobre los practicantes de Falun Gong (también conocida como Falun Dafa), una pacífica práctica de meditación de la Escuela Buda, basada en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

Poco antes del comienzo de las hostilidades, se estimaba que el número de personas que practicaba Falun Gong en toda China, oscilaba entre los 70 y los 100 millones, e incluso contaba con el respaldo del gobierno, que había percibido una reducción en el gasto de sanidad pública.

Pero, lamentablemente, el estado chino lo consideró una amenaza debido a su popularidad y a su independencia, ya que peligraba el control absoluto que, hasta la fecha, el propio estado mantenía sobre las mentes y los corazones de los ciudadanos chinos.

El partido no tolera ninguna clase de competencia ideológica, aunque resulte beneficiosa para la sociedad, así que en junio de 1999 inició una persecución sistemática contra los practicantes de esta disciplina espiritual, convirtiéndolos en el mayor grupo de presos de conciencia del mundo.

Una extensa campaña de odio, propaganda y mentiras, inundó los medios de todo el país, con el objetivo de difamar y deshumanizar a los practicantes de Falun Gong.

El régimen chino autorizó oficialmente el uso de las torturas para hacerlos renunciar a sus creencias, lo que arrojó un elevado número de muertos bajo custodia policial.

“Al enterarme de todo esto, me di cuenta de que me habían estado mintiendo durante toda mi vida. Bajo la influencia de los medios estatales y del sistema educativo chino, me hicieron sentir odio y desprecio hacia los verdaderos héroes de mi país. Personas dispuestas a arriesgar sus vidas por principios más elevados”, asevera.

En el vídeo, Anastasia Lin, firme defensora de derechos humanos en China, continúa detallando con exactitud las hábiles manipulaciones de un estado dictatorial que intenta hacer cómplices de sus crímenes a todos los ciudadanos chinos.

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Categorías: Persecución en China

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