“Algunas personas se convierten en activistas. Otras personas nacen activistas”. Así comienza este video que rescata la historia del niño canadiense, Ryan Hreljac, que con tan solo 6 años de edad, en su sensibilidad y amplia generosidad, realiza un proyecto para abastecer de agua potable a población africana que estaba muriendo de sed.

Todo empezó en la escuela. Ryan había propuesto juntar fondos para los países en vías de desarrollo y el hecho de saber que en África no había agua limpia, y que era posible obtenerla, se convirtió en el objetivo principal y en un anhelo profundo. Su convicción fue tan fuerte que logró conseguir 2000 dólares. Nadie dudó de él…

Eso fue el incio de Ryan´s Well Foundation. Al momento de realizar este video, Ryan menciona que se habían logrado construir 432 plantas y proyectos de higiene en 15 países de Áfirca. Hoy esas cifras se han duplicado, superando al medio millón de personas originalmente alcanzado. El impacto fue tan grande que ha motivado a otros también. ¡No es para menos!.

Si el corazón de un niño puede lograr tanto, imaginen qué sería si sólo el 20 por ciento de la población mundial eligiera inclinarse hacia esa inocencia que todo lo abraza y nada desea más que el bien para todos. ¡Volverían los seres divinos a la Tierra!. Lo que nos aporta la experiencia de Ryan es un ejemplo para comenzar en casa, no hace falta irse tan lejos. Solo pequeños gestos de consideración abren mundos positivos y, aunque no lo busquemos, ¡hasta pueden salvar vidas!.

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Categorías: Historias

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