En un día caluroso y seco cerca de Houston, Estados Unidos, Randy Wagner se gastó siete mil euros en un proyecto para rodear su casa con un gigantesco tubo de plástico negro, días antes de una tormenta. 

Sus vecinos, comenzaron a llamarlo loco, por arruinar el verde de su jardín colocando un gigantesco círculo de caucho.

Cuando llegó la tormenta, Randy, que había anticipado la crecida de las aguas, consiguió mantener su hogar a salvo de la inundación. Por el contrario, sus vecinos se vieron obligados a sacar el lodo de sus salones y registraron pérdidas cuantiosas.

Como comprobaremos en el vídeo, el invento que, en un primer momento, levantó las miradas suspicaces y el rechazo de los vecinos, se ha convertido en una de las alternativas más usadas en zonas propensas a sumergirse bajo las aguas e incluso se ha llegado a usar en la reconducción de ríos.

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Categorías: Historias

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