El pájaro no es un animal que el ser humano tenga por mejor amigo. Sin embargo, en la barra del café bar Pontejos (A Coruña), una lavandeira es cliente habitual. A diferencia del resto de parroquianos, Lola, que es el nombre que han puesto al ave, se come su trozo de tortilla sin tener que pagar ni dejar propina.

Javier, uno de los propietarios del local y el cocinero del plato estrella, la tortilla de patatas, ha explicado a La Opinión A Coruña que “viene varias veces durante la mañana, desde las nueve hasta las dos y media o así, cuando hay tortilla”.

Lola solo consume tortilla en el bar

Es tal la pasión de esta lavandeira por la tortilla, que el pan “ni lo toca”. Según Javier, el pájaro empezó a visitarles hace cuatro años. Al principio, “le tirábamos trocitos de comida a lo lejos”. Tanta amabilidad permitió al ave coger confianza y ahora ya se posa sobre el mostrador.

Aquellos que comparten el momento del café con Lola no se sorprenden de verla volar y comer encima del mostrador, pero los que llegan al bar por primera vez, alucinan con su entrada y que el camarero le ponga “lo de siempre”. Y es que se trata de un ave que no destaca especialmente por su docilidad.

Los clientes habituales están acostumbrados a las visitas diarias de Lola

De hecho, el propio Javier cuenta que a veces, cuando está en la cocina atendiendo a las peticiones de los clientes y no se ha dado cuenta de que Lola ha llegado, algún cliente le exclama: “Javi, que tienes a Lola esperando, hombre”.

Tras verla durante tanto tiempo y convertirse en una más, investigaron por Internet y averiguaron que no era un pájaro hembra, sino macho. “Le puse Lola porque se llama así mi madre, mi hermana y mi mujer, estoy rodeado de Lolas por todas partes”. Pese al descubrimiento y la insistencia de cambiarle de nombre y llamarlo Lolo, Javier insiste en que seguirá siendo Lola.

 

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Categorías: Vida

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