De alguna manera, este pequeñín se quedó atrapado en una maceta de barro. “¿Vamos a tener que romperlo?”, preguntó papá. “Sí”, respondió el niño, que afortunadamente se tomó la situación con mucha calma.

Si tuviera 3 años y estuviera atrapado en una maceta, estaría gritando. Resulta que papá es un fanático de la seguridad, porque antes de romper la maceta, se aseguró de que su esposa esté grabando lo que pueda llegar a suceder.

Con mamá sosteniendo la cámara, papá procede a ayudarlo a salir, así como también participa el abuelo, después de todo, éste es un trabajo de hombres. El abuelo toma las manos del niño y papá rompe suavemente la maceta con un martillo. Y ¡voilá! ¡El niño es libre! ¡Libre al fin!

Pero hay una última cosa que el niño debe hacer: papá le pide que mire a mamá y a la cámara y le diga que nunca más se meterá a una. El niño promete que nunca más lo volverá a hacer.

¿Alguna vez te quedaste atrapado en algo cuando eras niño? Una vez me quedé encerrado en un inodoro que estaba en un barco. Lloré mucho, pero el Capitán (o alguien de uniforme) tuvo que subir por el costado del bote y entrar por la ventana del baño para que pudiera abrir la puerta desde adentro.

Afortunadamente, en el caso de hoy, la maceta era de cerámica. Lo que hace que se rompa con facilidad, por lo que no se necesitaba mucho para liberarlo.

La cerámica es básicamente arcilla que ha sido modelada, secada y luego cocida en un horno. Y la arcilla es roca descompuesta (roca que ha sido erosionada por el agua).

Los alfareros han existido desde el descubrimiento del fuego. El auge de las ollas de barro surgió hace mil años y con  los egipcios fue que realmente despegó su uso, ya que crearon hornos capaces de alcanzar temperaturas más altas.

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Categorías: Entretenimiento

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