La frustración y la ira suelen arrollar a quienes ignoran que el dolor ajeno también existe, en medio de sus difíciles circunstancias muchas personas apelan a la autocompasión y se refugian en sus resentimientos.

No obstante, la vida enseña que estamos conectados con los seres a nuestro alrededor y la actitud que se tome frente a la adversidad los afecta directamente.

Desde una perspectiva más amplia, el dolor no es algo que se puede aislar y encajar solo en el entorno individual de una persona, por el contrario; el dolor, psíquico o físico, es un sentimiento transpersonal que se cuela en las personas más cercanas.

Cuando se asume con gallardía la adversidad y la actitud es elevada se puede dar a la(s) personas alrededor un halo de esperanza que eleva la capacidad de resistir y afrontar las pruebas de la vida.

Te invitamos a reflexionar más profundamente sobre este tema en el vídeo que tenemos para ti en la parte superior de esta página.

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Categorías: Historias

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